Category: Comunicación

17
Jul

Escuchar.

Primero debemos buscar comprender, para luego ser comprendidos.

De todas las habilidades de comunicación que poseemos, escuchar es sin duda la que hace una gran diferencia, sobre todo en nuestro giro de negocio.

Escuchar no es fácil para muchas personas. Por ello es importante trabajar duro para lograrlo y evitar así el repartir opiniones vacías a diestra y siniestra.

En la mayoría de los casos, las personas no escuchan, sólo toman turnos para hablar. Todos estamos más interesados en anunciar nuestros puntos de vista y experiencias que en realmente escuchar y entender a los demás.

Escuchar de manera efectiva.

Existen diferentes maneras de escuchar. Generalmente se clasifican como “niveles de la escucha”. Varios estudiosos han construido diferentes clasificaciones sobre la habilidad de escuchar.

Se debe tener en mente que el escuchar no se limita nada más a las palabras. Muchas veces lo que escuchamos incluye otros sonidos, entonación y sonidos verbales/emocionales. A veces el escuchar involucra notar un silencio o una pausa. El escuchar también incluye, en su sentido más amplio, muchos aspectos no verbales y no audibles como son el lenguaje corporal, las expresiones faciales, elementos culturales y otras reacciones que se dan entre el que habla y el que escucha.

Las diferentes maneras de escuchar.

• Escuchar Pasivamente o No Escuchar: Ruido en el entorno. No te concentras en los sonidos y nada registras. Ignoras al que habla. Esta manera de escuchar te puede causar problemas si lo que el otro te dice es relevante e importante.

• Pretender Escuchar: No te concentras y no recordarás nada porque estás soñando despierto y distraído con otros asuntos, auque ocasionalmente asientas y utilices respuestas de “archivo”: Ajá, Sí, Mmm…

• Escuchar Selectivamente: Escuchas y tomas cierta cantidad de información, pero debido a que tienes un punto de vista muy diferente al que te habla, no permites que nada de lo que se dice influya en tu actitud, nivel de conocimiento  y comprensión.

• Escuchar Equivocadamente: Tienes interés y quizá alguna flexibilidad respecto a las palabras que se dicen y reaccionas a ellas pero, debido a que no estás pensando objetivamente, sólo das tu propia interpretación a lo que escuchas. Tratas de que las palabras encajen con tus propias opiniones o puntos de vista.

Esta manera de escuchar implica grandes riesgos porque si no estás consciente de tus faltas dejarás la discusión con una impresión muy equivocada sobre lo que el otro quiso expresar. Las personas arrogantes como algunos políticos, algunos directores de empresa y algunos creativos-diva que se rodean de séquitos aduladores tienen muy arraigado el hábito de escuchar equivocadamente.

• Escuchar atentamente: Escuchas el contenido pero fallas en recibir todos los sonidos y señales no verbales como son el tono de voz, las expresiones faciales y las propias reacciones del que habla respecto a tus reacciones como escucha.

Esta manera de escuchar está bien cuando el propósito de la comunicación se reduce a transmitir datos o números, pero es inadecuada cuando se requiere valorar sentimientos, motivos y las circunstancias que subyacen detrás de las palabras.

• Escuchar activamente: Escuchas las palabras, la entonación y observas el lenguaje corporal y las expresiones faciales, y proporcionas retroalimentación. Pero esta manera de escuchar carece de involucración emocional de ida y vuelta o empatía. No hay simpatía o identificación con los sentimientos y necesidades emocionales del otro. El escuchar activamente involucra con frecuencia un motivo manipulador o táctico.

• Escuchar empáticamente: Escuchas con completa atención los sonidos y todas las señales relevantes:

– Tono de voz

– Otros aspectos verbales (volumen, falta de aliento, estilo, fluidez, énfasis).

– Expresiones faciales.

– Lenguaje corporal.

– Otros aspectos de la persona que puedan influir en la forma en la que se comunica.

Se trata, de hecho, de poder ver y sentir la situación desde la posición en que se halla nuestro interlocutor.

• Escuchar Conciliatoriamente: Esta manera de escuchar involucra todos los aspectos de la empática pero va más allá, ya que requiere que tengas un verdadero deseo de ayudar y servir a la otra persona. Aquí, satisfacer los intereses del otro es la tarea más importante.